1. Su ligereza. El peso del anillo de aluminio forjado es solo la mitad del peso del anillo de hierro. Tomando como ejemplo las medidas 22,5 x 8,5, el anillo de aluminio forjado pesa 25 kg, mientras que el anillo de hierro pesa al menos 45 kg.
2. Ahorro de combustible. Tras la instalación del anillo de aluminio forjado, se reduce el peso total del vehículo, la inercia rotacional de las ruedas, la aceleración y la demanda de energía de frenado, lo que disminuye el consumo de combustible. Además, el flujo de aire y la resistencia a la rodadura del anillo de aluminio forjado permiten un ahorro de al menos 2 litros de combustible en una prueba de 100 kilómetros (en comparación con el consumo de combustible sin aire acondicionado tras la instalación del anillo de aluminio forjado, el consumo fue 2,5 litros menor).
3. El desgaste de los neumáticos se reduce en un 26%. Gracias a las características del anillo forjado, su valor de equilibrio es cero, no se deforma fácilmente y la disipación de calor es rápida (la temperatura normal de conducción es entre 20 y 30 grados inferior a la del anillo de hierro), lo que protege mejor el sistema de suspensión y, por lo tanto, reduce considerablemente el desgaste del neumático, permitiendo que cada neumático recorra entre 50.000 y 80.000 kilómetros más.
4. Se reduce el costo de mantenimiento del freno. Gracias a las características de las llantas de aluminio forjado, que permiten una rápida disipación del calor y mantienen una baja temperatura de funcionamiento normal, ofrecen una excelente protección a los materiales y accesorios del sistema de frenos que no son resistentes a las altas temperaturas, lo que reduce considerablemente el costo de mantenimiento del sistema.
5. Aspecto atractivo. El aro de aluminio forjado ofrece un alto grado de libertad en el diseño y puede combinarse con el modelo para lograr una combinación perfecta entre el coche y la rueda.