El proceso de fabricación de llantas forjadas consiste en dar forma a la llanta mediante alta presión (decenas de miles de toneladas). Gracias a las múltiples colisiones a alta presión, las moléculas entre las aleaciones se reducen, los espacios son más finos y la densidad aumenta. El cubo de la llanta puede alcanzar la rigidez necesaria con menos materia prima, y el peso total será menor. En resumen, la forja es un proceso que transforma un sólido en otro.
Las llantas de aleación de aluminio tienen mayor resistencia al impacto, resistencia a la tracción y resistencia térmica que las llantas de acero. Esta es también una de las razones por las que la aleación de aluminio desempeña un papel importante en la industria de defensa y la industria aeronáutica. La precisión de redondez del cubo de la llanta de aleación de aluminio alcanza los 0,05 mm, y el equilibrio de funcionamiento es bueno, lo que contribuye a eliminar la vibración del volante. Debido a las limitaciones de producción, las llantas de acero comunes son monótonas y rígidas, sin variedad de diseños; las llantas de aleación de aluminio ofrecen una gran variedad de diseños, junto con un buen brillo y efectos de color, lo que realza el valor y la estética del automóvil.
Actualmente, el forjado es el método que permite obtener la mayor relación rigidez/peso entre todos los procesos de fabricación de ruedas. Muchos fabricantes de sistemas de control de rendimiento están muy interesados en las ruedas forjadas. En comparación con las ruedas fundidas, las ruedas forjadas ofrecen mayor resistencia, mejor seguridad, mayor plasticidad y menor peso. Este menor peso se traduce en una mayor potencia y sensibilidad.